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Luis Ferrer fue uno de
los pioneros de la gaita poética. Los
compositores estaban formados
intelectualmente.
Entonar una
gaita lírica era uno de los primeros pasos
para conquistar algún corazón por allá en
los años 50. La esencia misma de la gaita no
era precisamente esa, sin embargo, sus
letras se volvieron hacia un sentido
densamente poético, así fueran dedicados a
la Chinita, a un amor o simplemente a la
majestad del Lago
Para el
historiador José Romero —quien está a punto
de publicar un libro sobre la presencia de
la mujer en la gaita—, desde el punto de
vista literario a este género se le conoce
como Gaita Lírica. Se trata de aquellas
gaitas que llegaron a marcar el alma de
quien las tarareó. “Claro que toda la gaita
en su estructura es poética, cosa que surge
en el siglo IXX. En el Zulia fue Luis Ferrer
quien dio inicio a este estilo que al
principio causó ruido porque la gaita solía
ser de protesta o de parranda”, explica
Romero.
También
comenta que otro de los creadores de esa
época es Mario Viloria (uno de los
compositores de Guaco), Rafael Rincón
González (compositor de la danza Los
Pregoneros) y los más contemporáneos son
Renato Aguirre González, Carlos Luis
González y Lenin Pulgar, entre otros.
“Claro, estos están un poco más inclinados
por la gaita romántica que por la poética”.
En cambio el
estilo de Luis Ferrer, un saladillero que
además de ser compositor y cantante, era
autodidacta, pintor y poeta. Fue quien
impuso el ritmo de la danza y la contra
danza. “Sacó la gaita de los callejones
hacia las calles”, dice Rafael Gotera, mejor
conocido como “Goterita”.
“La diferencia
entre la gaita romántica y la poética es que
la primera es dedicada al amor humano, la
segunda es dedicada al universo, a las
cosas, al sentido de la vida misma. Hay
personas que escribieron con una talento que
es difícil de igualar”, confiesa Gotera.
Para Gotera,
los compositores de antaño tenían otro
sentido de la vida, y esas letras apenas
quedan en el corazón de unos pocos.
“Recuerdo esos temas tan impresionantemente
hermosos de Jesús Lozano y Firmo Segundo
Rincón, eran poetas de la gaita que hoy
nadie entendería”.
Pero los
compositores de este estilo que renacía en
un Zulia, provinciano aún, estaban
influenciados por una serie de factores que
estimulan la vena del poética: La
literatura. “Pienso que cada quien lleva un
poeta por dentro, sólo que la lectura y la
formación afinan esa virtud y es a través de
las composiciones que se deja fluir”,
considera Neguito Borjas, gaitero
contemporáneo que también le canta al amor y
a la Virgen.
Borjas lamenta
que la inspiración para componer temas
densos, se esté acabando. “Los compositores
deben saber que la gaita debe tener su forma
y fondo en el sentido poético y para ello la
formación intelectual es clave”.
Pero estas
viejas letras —aunque no suenen como hace
años— siguen en el corazón del Zulia. |