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LA PAGINA DE LA GAITA ZULIANA EN VENEZUELA Y EL MUNDO


  "Arrea Tu Burro Aguador"

Por: Julio Quijada Rincón

Al abrir comillas la cita- buena pues va en el coro de esta tremenda gaita – nos dice con lo salío maracucho: “por las calles empedradas de mi barrio se veía al aguador que traía agua en tinajas colgadas y al grito llegó el agüero la vendía sin demora”. Así de una pincelada, el señor buen gaitero Ricardo Portillo, retrata la polvorienta zulianidad de postrimerías del siglo XIX e inicios del XX.

La gaita zuliana; de fuelle nostálgico, bullanguera, salía, respondona, debería tener entre sus tornillos y tuercas gaiteras tres condiciones, según nuestro humilde entender y descomunal ignorancia del tema: afinación y ritmo zulianos, (letra reflejadora del sentir zuliano Empedraero, Saladillero, Sanfranasquero, Cabimero, Cañadero y más), y un buen globo multicolor donde quepan la tradición, la historia, la protesta y lo regional zuliano.

Al arrear su burro el aguador, el maracucho “creció” en años y experiencia debe de sentir que la nostalgia se le incrusta por los poros y su mundo, felizmente vivido otrora, atisba con mirada propia las casimbas, las totumas, pimpinas, el pintoresco personaje en su burro calmando la sed del pueblo; personaje superado a fuerza de progreso y modernidad pero que en su tiempo ya transcurrido, tuvo gran valor para que nuestro abuelos no se muriesen de sed.
Entre una “chupa chupa”, con toda la tremenda influencia de don Simón Díaz y un "Cántame” sencillo, profundamente zuliano, con los tres tornillos o tuercas del ritmo, el sentir de la región y la tradición pareciera que en el criterio de los jurados empujasen graciosamente la amistad, las componendas, el papelito de última hora y un sin fin de cosas desconocidas para quienes nada sabemos de gaitas ni grupos gaiteros que le dejan a muchos un aire de incredulidad, de desconcierto y de pena ajena, pero repetimos con honestidad: nada sabemos de gaitas pues de otra forma, en su tiempo, le habríamos dado el triunfo a Canción de Bronce, aquella gaita tierna y bellamente interpretada por Priscarlina Vilchez.